¿Te elegirías como pareja? Las relaciones como espejo

Ser tu mejor versión es tu responsabilidad y tu obligación moral para poder recibir, ya que cuando das de corazón es cuando recibes.

El amor es aceptar la singularidad del Ser, implica aceptación, perdón, escucha, respeto. En el amor hay paz interior porque hay 0% reactividad o lucha.

Sincrónicamente, la vida te expone a situaciones y relaciones en las que podamos hacer conscientes aquellos obstáculos al amor que mantenemos ocultos, sin explorar o no sanados. Según la ley de la ecuanimidad, la realidad es neutra, y son los aprendizajes más fuertes los que nos hacen despertar y observar e interpretar la realidad con otros ojos.

Si eres de los que te juzgas a ti y a los demás, suelta ese hábito, ya que no hemos venido a ser trabajadores, ni los mejores, ni perfectos. Hemos venido a ser felices. Acéptate y acepta a los demás, permitiendo que cada uno haga con su vida lo que quiera. Desde ese espacio de aceptación hacia ti podrás amar a los demás.

La voz del ego se activa cuando te enamoras y empieza a contarte todas las cosas buenas que van a mejorar gracias a esa persona. La verdadera felicidad no se halla fuera de ti, y nadie puede completarte porque ya estás complet@.

Las parejas, no están para hacernos felices, sino conscientes. Nos enfrentan justo con aquello que tratamos de evitar, pero tienen la virtud de empujarnos fuera de la zona de confort y de hacernos ver nuestras heridas emocionales. La pareja está diseñada para reflejar nuestros miedos no conscientes y crecer. Si estoy intentando cambiarla, no la estoy amando.

En aquellas personas en las que su ego es de carácter proyectivo, la pareja repite traumas con progenitores, ayuda a soltar estrategias de manipulación inconscientes (como controlar, cambiar al otro, someter, complacer, hacerse imprescindible…), nos obliga a comunicarnos y a convivir; gracias a ellos transitamos el aprendizaje del miedo al Amor.

En las personas con ego represivo, la vida las empuja a no tener pareja, ya que la soledad es muy útil para conectarse con uno mism@ y reconocer las necesidades propias en personas que su estrategia egoica pasa inconscientemente por reprimirse, buscando ser aceptados y anteponiendo las necesidades del otro a las propias. La soledad empodera y te permite hacer introspección, sintiendo las emociones, conectándote con tu corazón.

Si tenemos humildad para preguntarnos porqué siempre obtenemos el mismo resultado o en qué estamos siendo responsables de nuestra realidad , la culpa, la queja y la indignación dejan de tener sentido, y lo más importante es que nos hacemos conscientes de que henos necesitado todos esos procesos cargados de insatisfacción, vacío y sufrimiento (reacciones desmesuradas, despidos, enfermedades, duelos, relaciones disfuncionales, etc) basados en la búsqueda exterior (placer, entretenimiento) para llegar a ser felices.